Capítulo 16 - Capítulo 22
27 de junio de 2018 – miércoles
Cierra el
tercer acto, y personalmente creo que la historia finaliza estructuralmente aquí.
Los dos personajes que había sido presentados, Víctor Frankenstein y la
criatura, a los que incluso puede considerarse protagonistas, ya que tienen un
conflicto, finalmente colisionan desencadenando todas las consecuencias de sus
actos y sus historias pasadas. Ambos atravesaron situaciones límite, y es tal
el odio que se tienen mutuamente que terminan dedicando todo su tiempo y sus
energías a hacer sufrir al otro. Nuevamente queda planteado el interrogante de
quién es verdaderamente el monstruo, debido
a que ambos se comportan de la misma manera.
Creo
que el personaje de la criatura es que está mejor conducido por la autora y, en
mi humilde opinión, el que se lleva todas las flores. Son terribles las
acciones que lleva a cabo, asesinando a diestra y siniestra, a todos los seres
querido de Víctor. No obstante, uno no puede considerarlo simplemente un ser
malvado. No es culpable de la vida que le tocó vivir, en todo caso fueron los
humanos los que fueron hostiles con él y provocaron su cólera. Desde el inicio
de su vida, lo único que conoció fue la violencia y la marginación sin motivo
alguno, incluso siendo su naturaleza bondadosa. Es ilustrativa la escena en la
que, luego de salvarle la vida a un niño, es perseguido a disparos por un
hombre. La criatura nació buena, pero fue corrompida por la sociedad (¿algo de
Rousseau por acá?). La pregunta es: ¿lo habilita esto a vengarse asesinando a todos
los humanos que se crucen en su camino?
Me
pasa frecuentemente con películas o relatos de terror donde hay algún tipo de
monstruo o ser malvado, que al final cuando este se revela, la historia pierde
gran parte de la mística. Esto es porque la sensación de ser perseguido u
observado por algo desconocido genera un fuerte sentimiento de terror, que
obviamente se dilapida cuando ese ser se hace conocido y tangible. Muchos de
los grandes maestros, en mi opinión, fallan severamente en esta transición.
Pongo por ejemplo la maravillosa película de John Carpenter, The Thing (1982), que creo que pierde
mucho interés cuando el monstruo finalmente se revela y uno ya sabe claramente
donde está, qué quiere hacer, qué puede hacer, qué forma tiene, etc. Todo esto
está brillantemente llevado en Frankenstein.
Al principio la criatura es la otredad, un monstruo desconocido que parece
perseguir a Víctor. Cuando se revela, el interés se mantiene porque lejos de
ser un simple asesino, es un ser bastante civilizado con una terrible historia
detrás. Y finalmente, cuando el relato vuelve a centrarse en Víctor, otra vez
hay una presencia que lo persigue, esta vez conocida, pero que sigue siendo
interesante precisamente por la complejidad del personaje que sabemos que es.
Cualquier escritor mediocre probablemente no hubiese construido un personaje tan
profundo psicológicamente.
Ficha Técnica
Libro: Frankenstein o el moderno Prometeo
Autor: Mary Shelley
Año: 1818
País: Inglaterra
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